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Revista cultural y literaria centroamericana

Noticias, reseñas y columnas de opinión

PUBLICACIÓN POR CHRISTIAN CASTAÑEDA / 8 DE ABRIL 2019


PROMOCIONAL DE THE DIRT DE MÖTLEY CRÜE
¡Ahh! La década de los ochenta. Una época gloriosa en la que el hard rock y el heavy metal reinaban por sobre todos los demás géneros musicales existentes, a tal punto de eclipsar la ideología retrógrada de que esta forma de hacer arte iba dirigida exclusivamente a la gente desadaptada y antisocial. ¡Todo lo contrario! Ser miembro de una banda de rock era sinónimo de estar a la moda y ser visto como un dios de la música, más aún si lograbas el éxito comercial. De ser así, tenías más que garantizado un fiel séquito a tu disposición listo para corear, gritar y cabecear al ritmo de esa descarga eléctrica que saliera directamente de las guitarras distorsionadas, el bajo, la batería y las voces atronadoras hacia los amplificadores y bocinas de tu predilección. Ello, sin contar las fiestas alocadas, el sexo desenfrenado, el licor a raudales, las drogas y todos aquellos elementos que van ligados a dicho estilo de vida, mismos que pueden llevarte al caos si eres incapaz de controlarlos. Y, es que no cualquiera cuenta con el bagaje suficiente para llevar una vida plagada de excesos por mucho tiempo sin que la misma te pase factura en algún momento.

¿Qué? ¿Aún no me creen? Los invito entonces a ver The Dirt, el más reciente biopic que se estrenó hace poco exclusivamente en Netflix, y que narra la historia de Mötley Crüe, esa explosiva banda de heavy metal nacida en Los Ángeles que hizo destrozos por doquier, tanto en el sentido literal como en el figurado, esto al pasar de ser un grupo de jóvenes talentosos con ansias de dominar la escena, a volverse los líderes absolutos de la movida glam. A ellos se sumaron otros iconos del rock como Ratt, Quiet Riot, Twisted Sister y Dokken. Pero, serían los Crüe, liderados por el bajista y principal compositor Nikki Sixx, el alienígena Mick Mars en las guitarras, el follador de estrellas porno por excelencia Tommy Lee, y el versátil cuando no menos controversial Vince Neil en las voces, los que se encargarían de promover el look y la estética glam a niveles que no se veían desde la década de los 70’s con leyendas como David Bowie, Alice Cooper y Kiss.

Y fueron estos Crüe los responsables de tomar la antorcha para utilizar el poder del rock ‘n’ roll y ejemplificar mejor que nadie la cultura rockera de los años ochenta. Asimismo, los Crüe elevarían la calidad de sus shows en vivo utilizando toda clase de fuegos artificiales, pirotecnia y esos memorables momentos en los que, el equipo de batería de Tommy Lee se elevaba junto con él para dar vueltas mientras este seguía tocando frente a un público enardecido. Indudablemente, el grupo colocó un listón muy alto en muchos aspectos tanto dentro como fuera del escenario. Como bien lo dice el actor David Costabile, quien da vida en la película al manager de la banda Doc McGhee: «Manejé a Scorpions, Bon Jovi, Skid Row y Kiss, pero nunca había atravesado por todo lo que Mötley Crüe me hizo pasar».

Escena del largometraje The Dirt
The Dirt  de Mötley Crüe  (Netflix)

Tal y como ya lo mencioné anteriormente, el largometraje The Dirt repasa los sucesos más impactantes de esta popular agrupación que aún sigue vigente luego de treinta y nueve años de trayectoria musical. Su base principal surge del libro autobiográfico del mismo nombre que el grupo lanzara en el 2001, así que gran parte de los eventos que se ven en la película son cien por ciento reales. Mientras disfrutamos de los principales éxitos de la banda como “Live Wire”, “Too Young To Fall In Love”, “Same Ol’ Situation”, “Dr. Feelgood”, “Looks That Kill”, “Home Sweet Home”, y muchos más, podremos conocer los orígenes de cada uno de los miembros, hasta el momento en que sus vidas se cruzan para fundar Mötley Crüe. De ahí en adelante, asistimos al ascenso, consagración y posterior descontrol en el que sus integrantes se sumergen debido al frenético estilo de vida que llevan.

Gracias a la acertada dirección de Jeff Tremaine, promotor del fenómeno Jackass y un sinnúmero de series para la pantalla chica, podemos disfrutar de una producción sólida y ágil en la que se nos da la oportunidad de conocer los momentos clave desde el punto de vista de sus cuatro componentes. Esto vuelve a The Dirt un filme dinámico y poco sesgado. En otras palabras, el cinéfilo termina metiéndose en la piel de Nikki Sixx con su turbulenta adolescencia y su lucha contra la heroína; también conocemos la terrible enfermedad hereditaria con la que Mick Mars tiene que lidiar día a día; por otro lado, es imposible no reír con la irreverencia y desenfado de Tommy Lee; y finalmente nos sonrojamos con las escenas subidas de tono que protagoniza Vince Neil, así como también sentimos congoja por las desgracias que el vocalista de la banda experimenta en el plano personal. A medida que la historia va tomando forma, descubrimos la excelente química que existe entre los miembros, siendo las actuaciones de Colson Baker (Tommy Lee) y Daniel Webber (Vince Neil) las que más sobressalen debido a su enorme cuidado en recrear los gestos, la personalidad y la habilidad en el escenario de los músicos reales.

Para aquellos seguidores del rock que se preguntan si The Dirt incluye la aparición de alguna figura del panorama rockero, la respuesta es afirmativa. David Lee Roth, Ozzy Osbourne y Nicholas “Razzle” Dingley, el baterista original de Hanoi Rocks (‘los Mötley Crüe escandinavos’), aparecen representados por Christian Gehring, Tony Cavalero y Max Milner, respectivamente. Si bien esto le agrega un poco más de variedad a la película, hubiera sido interesante conocer sobre otras bandas con las que Mötley Crüe interactuó tanto de forma positiva como negativa. Se me viene a la mente, por ejemplo, la rivalidad que Nikki y compañía tuvieron durante años con Poison, los representantes más destacados de la segunda generación en el glam rock estadounidense.

Otra nota discordante que debo mencionar es la poca importancia que se le da a la etapa de la banda en la que ocurre el éxodo de Vince Neil, específicamente cuando es sustituido por John Corabi (protagonizado por Anthony Valbiro). Si bien esta fue una época turbulenta para los Crüe en la que el público mostró una fría recepción a su nuevo estilo musical, se me hizo un poco cruel que la inclusión de Corabi fuera menospreciada y reducida a tan solo unos escasos minutos en escena. Supongo que, al final, es imposible abarcar cada detalle en una película que tiene poco más de cien minutos de duración. Aparte, como me dijo una gran amiga hace poco: «El filme es de Nikki, Tommy Lee, Mick y Vince, ya que ellos son el motor que han movido a Mötley Crüe durante tantos años».

Escena del largometraje The Dirt
The Dirt  de Mötley Crüe  (Netflix)
Algo que me agradó bastante de The Dirt fue la forma en la que los protagonistas rompen la cuarta pared para hablarle al público. Esto puede sonar a cliché en pleno 2019, pero es un recurso que, lejos de aburrir, nos mantiene al filo del asiento mientras surge la incógnita “¿Qué nueva locura vendrá a continuación?”. Y, este es precisamente un apartado en el que la película no guarda pudor ni reparos, ya que desde los primeros minutos se nos recibe con señas y lenguaje obsceno, desnudez, escenas de sexo, uso de estupefacientes, y una serie de actos bastante explícitos no aptos para el público de estómago delicado y mente poco abierta. Lejos de hacer una apología a lo anterior, es importante resaltar que el deseo principal de Mötley Crüe con The Dirt era el de retratar fielmente y de la forma más realista posible aquellos pasajes que formaron parte de su vida en el escenario y tras bambalinas.

Sin ánimos de entrar en debate, es inevitable el comparar este biopic musical con otros más famosos como Bohemian Rhapsody, por ejemplo. Fácil es darse cuenta que, la exitosa película ganadora de cuatro premios de la Academia (muy merecidos, debo agregar) mezcla hechos ficticios con lo real, explora superficialmente la vida de sus protagonistas y evita los detalles escabrosos para ser políticamente correcta y, así pues, ser disfrutada tanto por jóvenes como por adultos. The Dirt, en cambio, es una película cruda que trata de apegarse a la realidad en la medida de lo posible, sin dejar de ser entretenida. Cualquier seguidor de la banda y del rock en general la disfrutará de principio a fin. Puede que no gane premios y que hiera sensibilidades por su contenido, pero no dejará indiferente a nadie. El filme entero tiene muchos elementos que le otorgan un ‘replay value’ porque evita tomarse muy en serio a sí misma y tiene toda la actitud sucia, rebelde y rockera que le permitió el ascenso al estrellato a sus incansables protagonistas.

Como diría el actor que da vida a Nikki Sixx en uno de los trailers de la película: «Esto pudo haberle pasado a cualquiera, pero nos pasó a nosotros». Efectivamente, les pasó a ellos. A pesar de las adversidades, supieron salir adelante y siguen creando impacto hasta el día de hoy. Es así como se forjan las verdaderas leyendas del rock.

CHRISTIAN CASTAÑEDA