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Revista cultural y literaria centroamericana

Noticias, reseñas y columnas de opinión

PUBLICACIÓN POR LUIS RICARDO LÓPEZ ALVAREZ / 21 DE MARZO 2019


Old books


La labor del poeta da en primera instancia la apariencia de ser la más sencilla frente a la escritura de otros géneros literarios. Puede tener la habilidad de describir y hasta narrar como lo ha de hacer un cuento, novela u otro del mismo género; puede interpretarse con teatralidad en su declamación frente a un público atento; pero para eso específicamente hace falta artificio.

Es sin duda sencillo el arte de sentir, pues todo ser vivo tiene la capacidad de verse afectado por su entorno y, algunos de los más desarrollados, la capacidad de transmitir sentimientos; hasta llegar al hombre, quien en la naturaleza sin poder cantar como el ‘guardabarranco’ ha hecho de la palabra algo impresionante.
Sin trillar esta reflexión con el más empalagoso sentimentalismo o el más prosaico y vomitivo desencanto ante la vida y la poesía, cosas que suelen cargar las reflexiones en torno a ella, en el “ambiente” centroamericano. La poesía es, aunque en apariencia sencilla, un trabajo de esfuerzo e ingenio para no presentar imágenes hechas, ideas estériles, jugueteos mediocres de palabras rimadas, que, sin embargo, tiene la capacidad de causar conmoción en su lector.

Ha sido a lo largo de los años muchas cosas: fuente de expresión religiosa; registro de hazañas heroicas, relato de tiempos lejanos y prestigiosos; vehículo de denuncia; válvula de escape, lienzo que describe y ejercicio de combate.

Y a mi entender no ha sido nunca poesía, todo aquello, que carente de sentido (egoísta y mediocre), no ha querido seducir al lector sino situarle en la confusión y la mentira de creer que se encuentra frente algo medianamente admirable, o al lamentar constante de un individuo frustrado; no ha sido tampoco poesía, aquella que se ha puesto a servicio de ideas panfletarias con el afán de vender o reclutar almas a la perdición.  

La poesía ha representado para los pueblos en el pasado algo importante; mis ancestros le llamaban Xochicuicatl, que literalmente es el canto de la flor; la palabra como flor; que se ‘adorna a’ y encanta el oído como la flor encanta el olfato y la mirada. Algo sumamente sensorial. 

Los nórdicos narran la historia de el Hidromel de la poesía; Wotan quien adquirió sabiduría y habilidad, sin ser egoísta la compartió a los otros dioses, haciendo un intercambio con la giganta Gunnlod por tres noches de amor.

Los españoles en el Siglo de Oro, si bien renovaron el teatro con Lope y dieron vida a la novela de mano de Cervantes; nutrieron fuertmente nuestro idioma por la poesía; alegres y satíricos los versos de Quevedo, acertados en habilidad y figuras retóricas, supieron transmitir más que el sentido literal; y de Góngora que fue al preciosismo de las palabras, armó composiciones que por generaciones han impresionado e influido por su belleza lírica.

Otros pueblos como el hebreo, por su parte, cuentan con uno de los más bellos libros románticos de poesía, con tintes levemente eróticos como es el Cantar de los Cantares; el Corán que posee una serie de nombres poéticos con los nombres que llama a su dios, es también rico en imágenes poéticas.

Uno de los más bellos libros, el Popol Vuh, que maravillosamente traducido por Sam Colop guarda en las narraciones de la historia del origen del pueblo Quiché y de la creación del universo, la habilidad de conmover, de enseñar, de describir el viaje épico de los héroes gemelos; el significado de cada nombre mencionado guarda poesía y sentido mas allá del literal.

La poesía es para muchas cosas; hoy, aunque haya sido promovido por las Naciones Unidas, me tomo un momento para reflexionar sobre la poesía; no por su mandato sino por respeto a los muchos que hoy organizan actividades en nombre de este actuar tan complejo del hombre; por los tantos interesados en descubrirla, en ejercitar su estilo, habilidad y formas; para aquellos que retoman las formas clásicas y no la asumen solo para el ‘postureo’ frente al “ambiente cultural”.

¡Feliz poesía para todos, hoy y todos los días!




 LUIS RICARDO LOPEZ