Andamiaje literario – Palabras Fénix

PUBLICACIÓN POR PABLO BEJARANO / 4 DE NOVIEMBRE 2020

Escultura de un fénix en un capitel
Fotografía: Michel Boucly


El Fénix es el ave mitológica que resurge de sus propias cenizas; un animal único en el mundo de las simbologías. Sabiendo que el ave Fénix no se parece más que al ave Fénix, Martín de Riquer tomó su nombre para denominar a aquellas palabras que no riman más que con ellas mismas; siendo, como es obvio, la palabra “fénix” una de ellas.

La rima se divide en dos grandes ramas, de las que ya hablamos: asonante y consonante. La primera imperfecta y la segunda perfecta. Desde el punto de vista de la asonancia, toda palabra tiene rima, por eso el término de “palabras fénix” es usado estrictamente cuando se trata de rima perfecta, ya que hay algunas palabras imposibles de rimar con exactitud. 

Como ya hemos dicho, se le llama “palabras fénix” a aquellas que consonantemente no pueden rimar más que con ellas mismas. De tal forma que, si en un poema de rima perfecta, coincidimos con una palabra de estas, se recomienda no usarla para no incluir una rima asonante entre las consonantes

Dicho de otra manera, las palabras fénix, al final de un verso, pueden ser utilizadas en poemas asonantes, blancos o con conversión, pero no en poemas consonantes. Veamos unos ejemplos de estas palabras: tiempo, carbunclo, cuerpo, cópula, fénix, látex, hápax, cúpula, ónix, árbol.

Es importante no confundirnos con algunas de estas palabras, ya que podemos creer que “tiempo” o “cuerpo” tienen palabras con las que rimar perfectamente como “contratiempo” o “anticuerpo”, pero esto sería un error, ya que no es recomendable rimar con dos palabras de la misma familia léxica, como en el caso de las palabras primitivas con las derivadas, o cuando rima con la misma palabra, alterada a penas por un prefijo.

Podemos decir, como conclusión, que las palabras fénix son todas aquellas con las que es imposible rimar consonantemente con otra palabra que no sea de su familia léxica o con ella misma.


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