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Revista cultural y literaria centroamericana

Noticias, reseñas y columnas de opinión

   «Nunca tuve un velero de juguete
   yo nunca insistí por conseguirlo.
   Jugaba a carros, pero más a mirlo,
   a ser guayaba, a ser veloz cohete.»
   -Alberto López Serrano (fragmento de “El velero”).


RESEÑA POR RODRIGO VILLALOBOS / 22 DE SEPTIEMBRE 2019



En nuestro vecino país centroamericano, El Salvador, últimamente han aparecido plumas nuevas, la tinta joven se hace sentir cada vez con mayor empuje, sobre todo, en la poesía. Nuevas propuestas han salido a la luz a fuerza de trabajo. Ya he tratado de este tema, como me ocurrió comentando el libro Doppelgänger de Jorge López (LIBRO – Detrás de las epifanías mortales del doppel de Jorge López).

Y es que fue grato encontrarme al lado de un puesto de literatura salvadoreña durante una FilXela, lo recuerdo con nostalgia y amistad al día de hoy. En aquel momento desconocía que su librero, Alberto López Serrano, terminaría mostrándome entre su diversidad de textos un pequeño libro de su autoría, una muestra maravillosa de cómo se amalgama la tradición del soneto endecasílabo con la cadencia de la naturaleza del agua.

Portada de la segunda edición de «La nave que falta» de Alberto López Serrano.

La nave que falta (Alkimia Libros, 2007) de Alberto López Serrano, es un texto increíble por su forma y contenido. Su manera de entrelazar conceptos náuticos y naturales con sentidos vitales y emocionales maravilla durante toda la lectura. Las alegorías son bastas y cohesionan las isotopías que van hilando una historia de juegos corporales, sentimentalismos y soliloquios existenciales.

A nivel estructura, los 25 poemas son sonetos endecasílabos, una marca muy particular de López Serrano en toda su obra publicada. Esta forma de rima consonante se siente espontánea y ligera, sin abarrocamientos. Es curioso que su lenguaje sea tan sencillo y a la vez tan adecuado para estructurar a nivel fonético y sintáctico cada verso, esto habla de un profundo dominio de estas formas líricas.

   «¿Por qué te quedas, charca, así estancada?
   Si sabes que la sed, mi suelo escombra
   y no intuyes mi voz entre la sombra,
   ¿Qué velo se te enreda en la mirada?»
   -Alberto López Serrano (fragmento de “Charca”).

Alberto López Serrano, escritor salvadoreño, miembro de la «Fundación Cultural Alkimia», para la que coordina los “Miércoles de Poesía” desde enero del 2008, además es director de la «Casa del Escritor Museo Salurrué».

Es interesante hacer mención que dentro de los poemas se empieza a dibujar un Alberto-personaje cuya aparición crea un ambiente de complicidad que muy pocas veces se hace notar en la poesía, se trata de un recurso de desdoblamiento sumamente original y que provoca una cercanía que sublima al lector. Y, como característica llamativa del libro, existe un poema “bonus”, el cual complementa a la perfección los 25 sonetos previos.

Sin duda se trata de un libro que despierta interés por todos los elementos simbólicos del agua y su fluir, los faros, los navíos, entre otros. Pero, más importante aún, es una proximidad a la naturaleza de sentir y ser. Este es un libro para reflexionar sobre la capacidad de amar y sensibilizarnos en un entorno tan onírico como lleno de vida escondida a simple vista. 

   «Camino entre las velas que se agitan
   por los vientos que al mar las precipitan
   a buscar la brillante luz del día.

   Impacienta a las naves la partida
   y no encuentro mi nombre en la salida.
   La que hace falta, ¿no es la barca mía?»
   -Alberto López Serrano (fragmento de “La nave que falta”).