LA MAGIA DEL PROCESO DE ESCRITURA

LA MAGIA DEL PROCESO DE ESCRITURA por Luis Ricardo López Alvarez Escribir es un proceso que puede ser tan fácil como seguir una receta, con esto no digo que el resultado sea de lo más satisfactorio o que no requiera una buena cantidad de tiempo de práctica, revisión y...

ESTROFAS DE CINCO VERSOS – Por pablo Bejarano

Con la combinación de cinco versos, la variedad de estrofas que existen es reducida y, en ninguno de los casos, puede haber tres versos continuos que rimen entre sí, veamos: QUINTILLA: Estrofa de cinco versos octosílabos con rima consonante, donde el primer verso rima...

Bailando con Layla Roots

BAILANDO CON LAYLA ROOTS por Luis Ricardo López Alvarez Una banda nacional 100% Indie con con producción cinemática impresionante Quiza aun no habías encontrado la banda nacional para ti, quiza estabas esperando a Layla Roots; a ti que te encanta la musica indie, que...

Escribe estrofas de cuatro versos

Cuando hablamos de estrofas, las de cuatro versos son las más usadas y acaso también las más variadas. Es importante recordar que el hecho de variar el número de sílabas, de cambiar el orden de las rimas, hacen que estemos hablando de estrofas distintas por mínimas que sean las diferencias.. Veamos las que existen:

Escribiendo estrofas de tres versos

ESCRIBIENDO ESTROFAS DE TRES VERSOS Por Pablo Bejarano En la poesía, conforme más son los versos en una estrofa, las formas son más abundantes y variadas. Veamos las que existen con tres versos: HAIKU Es una estrofa japonesa que se compone de tres versos. El primero y...

Revista cultural y literaria centroamericana

Noticias, reseñas y columnas de opinión

PUBLICACIÓ POR LUIS RICARDO LÓPEZ ALVAREZ / 14 DE ENERO 2019

Samurai


Es imposible negar que la vida sea parcialmente sufrimiento; nacemos tras un proceso que implica esfuerzo y sacrificio. Y sin duda desde que nos formamos como células en el interior del padre y la madre, vivimos en constante proceso de transformación; en un cambio que persigue el perfeccionamiento.

No interesado por encontrarme con filosofías baratas de profecías de auto-cumplimiento; o hastiado cual cobarde ante la vida y la muerte como un existencialista. Quise buscar respuesta al agobio que el mundo, y sin saberlo aun el mundo actual trae para todos los hombres de occidente.

Vivimos sumergidos en la desesperación de no encontrar nuestro propósito; convencidos de que somos parte de la masa ignorante y lastimada que debe vivir en constante pugna y lloriqueo por las circunstancias de la vida, o dormidos (pese al oxímoron) en el ruido constante de la publicidad, que nos aturde y nos invita a estar en constante búsqueda por llenar nuestra necesidad de cubrir una falta de propósito con objetos o experiencias.

Encontré por suerte, en la biblioteca de un buen amigo un libro de filosofía poco convencional y muy antiguo: El código del Bushido de Taira Shigesuke; y para esta reflexión que me ofrece el espacio creo que estaría de más hacer alarde de conocimiento histórico, así que he optado por contar mi experiencia.

El Bushi o ‘el guerrero y su camino’; es el nombre que en verdad tiene lo que entendemos los occidentales como la filosofía y costumbres de los Samuráis; que fue gestándose desde los tiempos en los que debatían el territorio en guerras entre clanes; hasta los tiempos de paz bajo la figura del emperador.

El guerrero, y su deber ser, son el propósito del libro; en el que describen una forma de vida basada en cuatro votos esenciales:

  • No olvidar el código del bushido y sus prácticas; lo cual equivaldría a no olvidar el deber y lo que es correcto; lo bueno y lo malo; lo que siempre ha sido y será provechoso para el hombre y la sociedad.
  • La lealtad al señor; a quien se protege, a quien se está sometido, figura y representación en la tierra de la deidad.
  • Respeto a los padres, sin importar lo crueles que sean para con uno mismo; es deber de un guerrero atenderles y someterse, cuidándoles y honrándoles.
  • Por último el código hace relación a la compasión para con todas las creaturas vivientes; de lo cual poco se puede agregar que la frase misma no explique.

Esta filosofía antigua japonesa; ofrece al hombre moderno un espacio para encontrarse con su masculinidad; con su sacrificio y deber ser. Enseña al hombre a ser hombre, a buscar hacer la labor con esfuerzo, a mostrarse compasivo; a aprender a vivir en sacrificio. A no temer a la muerte y a enfrentarla con una sonrisa (pues quizá a mi entender es el último dominio al que pueden acceder para tener control sobre nosotros los cobardes).

Morir, expresa El código del Bushido, es un pensamiento que debe mantenerse en la mente en todo momento y aún en los momentos de ocio debe reflexionarse sobre la propia mortalidad; para que en el momento en el que llegue pueda enfrentársele como una situación natural de la existencia humana.

Pero el hombre pienso y entiendo; poco quiere en la actualidad seguir su deber; piensa más en someter y comprometer a los otros; les acusa de insensibles pero no reconoce su propio compromiso con la vida. Se deja sumergir en el hedonismo, en el camino aterciopelado de las drogas o el desenfreno; porque al final la existencia (que le parece tan efímera) terminará y nada habrá tenido sentido; y en efecto su existencia ningún impacto en la realidad habrá causado más que plásticas y vacías expresiones.

Poco quiere el hombre moderno honrar a su señor; pues se vanagloria de la falta de creencias; ha abandonado lo trascendente, se ha puesto al nivel del excremento que se pisa con descuido; pues al final solo materia y transformación muerta es para sí mismo. Es quizá capaz de cumplir este precepto cuando reconoce en el placer a su amo; a quien sirve a cada momento, por quien se enferma y recorre el camino hacia la muerte como un cobarde.

De sus padres, prefiere a la manera de las “avanzadas sociedades del norte” olvidar todo compromiso con la tradición, con los ancestros; ha dejado de honrarlos teniendo comportamientos vergonzosos, negando su propia naturaleza; abandonando al anciano y al hijo porque su tiempo de ocio vale más que cualquier otra cosa.

Y al final la compasión por otras creaturas es nula; pues entregado a la satisfacción de sus propias necesidades, depreda el mundo; le transforma para destruir y no respeta o siquiera conoce el ciclo de vida de las cosas.

Todo aquel que quiera encontrarse con un sentido; que no se demasiado cobarde como para reconocer su propia mortalidad y valorarla; que sea capaz de reconocer en el sufrimiento consciente su propia transformación; que busque la perfección y su lugar entre los espíritus, debe sin duda encontrarse con El código del Bushido.

LUIS RICARDO LOPEZ ALVAREZ